Terapia Familiar Integradora

Terapia familiar

Integración en la terapia familiar

La terapia familiar nos permite abordar aquellas situaciones donde la solución del problema requiere de la intervención de diferentes elementos de un sistema,  y decimos sistema porque no debemos confundir elementos de un sistema con individuos en una familia. La interacción entre los miembros de una familia está sujeta a la idiosincrasia de sus componentes y a los contextos donde se desenvuelven, así como sus propios conflictos y expectativas en la relación.

Un sistema puede estar compuesto por el problema y los intentos de solución de cada uno de sus miembros que lo perpetúan. Cuando se acude a consulta suele venirse con un juicio preconcebido de quien de los miembros de la familia requiere ayuda o es objeto de la terapia,  la realidad muchas veces es que es el propio sistema el que genera el problema y mantiene el síntoma; al afectar a uno de los miembros afecta al resto de una forma directa o indirecta, al igual que en su génesis a participado el sistema, también para su solución será necesario realizar pequeños cambios en las partes implicadas.
Cuando ante un problema siempre se hace lo mismo, el resultado no cambiara. Es necesario hacer algo diferente y buscar el apoyo y la motivación para hacer aquellos cambios que dependen de nosotros mismos y no esperar que sean los demás los que cambien, por eso es tan importante el trabajo en equipo y no esperar que sean los demás los que se pongan en marcha para hacerlo nosotros.

En la terapia familiar se busca el reconocer la implicación de cada uno de los miembros en el mantenimiento del problema  y en su compromiso de trabajar para romper inercias, responsabilizarse del propio cambio y ayudar al resto con el suyo.

La familia como sistema sufre cambios que afectan a sus miembros y la relación entre ellos: enfermedad, cambios laborales, pérdidas o fallecimientos de alguno de sus miembros o personas allegadas, cambios económicos, cambio de vivienda, nacimientos, los hijos crecen, separación de los padres o ruptura de los hijos con sus parejas, independencia de los hijos, crecimiento personal de alguno de los miembros con cambio de valores…Cualquiera de estos cambios tiene influencia en los estados afectivos y mentales que intervienen en problemas como la ansiedad, depresión, adicciones, trastornos alimentarios, autoestima…y la mejora de cualquiera de estos trastornos produce mejoras en el sistema familiar y en el conjunto de sus miembros.

El beneficio de la terapia familiar radica en que se puede ver el problema desde la perspectiva de cada uno de ellos y nos permite seguir trabajando fuera de la consulta, haciendo que se involucren sus miembros para recuperar la cohesión de grupo.

“Cuando todos reman en la misma dirección se llega mucho antes a la orilla”