AUTOCONTROL Y FUERZA DE VOLUNTAD

AUTOCONTROL Y FUERZA DE VOLUNTAD

Para poder ser dueño de nuestras decisiones debemos tener un cierto grado de control y autodominio sobre nuestras emociones e impulsos. Lo más fácil es dejarse arrastrar por el premio y la recompensa inmediata y si es posible con el mínimo esfuerzo, pero la mayoría de las veces esto es contraproducente y los beneficios son efímeros o inferiores a lo que nos merecemos o a los que obtendríamos si aprendiéramos a posponer la recompensa.

Para conseguir dominar cualquier circunstancia se necesita disciplina y la disciplina está compuesta de orden, constancia, esfuerzo y propósito. Todos en alguna ocasión hemos pospuesto o eliminado algo que nos agrada para obtener una recompensa mayor: el no salir de marcha con los amigos porque el lunes teníamos un examen y así poder estudiar para aprobarlo o sacar nota; el no sucumbir al chocolate para no recuperar esos kilos que hemos perdido con esfuerzo; el ser amables y diplomáticos con alguien aunque no se lo mereciera para no crear un conflicto familiar; Trabajar algunos festivos para poder ahorrar para algo que nos hacía mucha ilusión; dejar el helado en la nevera hasta el sábado para comerlo…Una vez superado el deseo nos hemos alegrado de la decisión y de nuestra fuerza de voluntad al contrastar la recompensa que hemos obtenido. Pero sin saberlo también estamos aumentando nuestra autoestima y nuestro autocontrol, ya que la percepción interna de autoeficacia se desarrolla con cada triunfo sobre los propósitos que no imponemos y con la práctica cada vez nos es más fácil lograr los objetivos que nos marcamos.
A continuación te indicare los pasos que debes seguir para conseguir tus objetivos

6 PASOS PARA CONSEGUIR UN OBJETIVO
1. Formarse una imagen mental del resultado (practícalo a diario)
2. Sométete a ti mismo a presiones positivas. Por ejemplo Comprométete públicamente con el éxito de la empresa
3. Divide tu objetivo en pequeños objetivos más fáciles de lograr. Escríbelos en un cuaderno y fíjate plazos
4. Cuando estés a punto de sucumbir decide aguantar unas horas más, unos día más…
5. Repasa al final del día los logros obtenidos y felicítate por ellos, no olvides que el cambiar un hábito es ganar una batalla, cuando mantengas ese cambio en el tiempo habrás ganado la guerra
6. Cuando te flaqueen las fuerzas por el sacrificio, piensa en la recompensa cuando llegues a la meta (búscale siempre el lado bueno y no te dejes llevar por el desánimo) Renuncia a un placer a corto plazo a cambio de una satisfacción a largo plazo

Es importante que los objetivos que te marques sean realistas y conseguibles, ya que sino el fracaso te hará desconfiar de tus facultades y fuerza de voluntad. Si por ejemplo lo que pretendes es adelgazar, no te pongas una dieta eliminando de por vida los dulces o algo que te gusta mucho (se realista no lo conseguirás), pero sí que podrás planificar el seguimiento de la dieta los días laborables y dejar el sábado para transgredirla y poder comer el dulce que tanto te gusta; esto te motivará en tu decisión y esfuerzo, ya que el sábado obtendrás doble recompensa, habrás perdido peso y encima podrás degustar lo que tanto te gusta. Imagínate que pasaría si en las carreras no hubiera la línea de meta, la gente se detendría cansada y hastiada mucho antes de su límite físico, la simple visión de la meta te hace recorrer unos pocos metros más y luego otros pocos y otros pocos…hasta que la cruzas.
Cuando nos es difícil controlar nuestros impulsos debemos de hacer algo, porque el lamentarnos solo hará que bajar aún más nuestra autoestima.

Y TÚ ¿QUE OPINAS?

Jordi Sánchez

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