Porque me cuesta tanto quererme

Porque me cuesta tanto quererme

PORQUE ME CUESTA TANTO QUERERME

La autoestima está presente en la mayoría de cosas que hacemos, forma parte de nuestra identidad, nos condiciona a la hora de relacionarnos con los demás, al tomar decisiones, al realizar una entrevista de trabajo, al elegir pareja, la profesión que elegimos, la forma de vestir, etc. Pero sobre todo nos condiciona en la decisión más importante, nos condiciona para ser felices.

Hay muchas definiciones de autoestima, pero ninguna nos sirve cuando buscamos desesperadamente encontrar la clave para tener una autoestima saludable, y digo saludable porque no existe la buena y la mala autoestima, esta es cambiante y se ve condicionada por nuestro estado emocional, físico, nuestro entorno, nuestras acciones y la respuesta de los demás ante estas acciones.

Como decía Epicteto 100 años antes de Cristo “No son las cosas que pasan las que me perturban, si no la interpretación que hago de ellas”.

Puedo tener éxito en el trabajo, tener dinero, una buena casa, un buen coche, una familia que me quiere y aun así sentir que no soy feliz porque no soy valioso, no merezco la pena, no aporto nada, soy un lastre para los demás, mi cuerpo es horrible, soy un lerdo, un estúpido…y un sinfín de adjetivos más que me comparan con los demás y me hacen ser despreciable.

Si alguien intenta convencerme de lo contrario, me pongo a la defensiva y lo primero que pienso es: ¡Qué mal tienen que verme para mentirme de esa manera!

En la percepción de mi autoestima interviene la exigencia de como tengo que pensar, sentir y comportarme, y de cómo creo que me perciben, me valoran y me aceptan los demás y añadiendo que no debo decepcionar nunca a las personas que interactúan conmigo.

La autoestima es como una casa que siempre está en construcción, pero que lo más importante es que tenga unos buenos cimientos, estos se construyen en gran parte en nuestra infancia; la receta es amor incondicional, valores encaminados a la convivencia y el respeto por la vida y por los demás, aceptación de las frustraciones, equilibrio entre obligaciones y deseos, no compararse, no avergonzarse de uno mismo a no ser que hagas daño a los demás de forma deliberada… y aun así nuestra mente en ocasiones comete errores de percepción; percibe solo una parte de la realidad, errores de atención; le da importancia al rechazo, pero no al alago, hacemos atribuciones erróneas; si algo me sale bien, es porque es mérito de los demás, si me sale mal es porque soy un fracasado, cometemos errores evaluativos; si no me ha llamado, significa que no me quiere…

Cuando la distancia entre lo que necesito ser y como creo que soy, es muy grande, mi autoestima me machaca, me dice que no merezco ser feliz, que soy un fraude, que la vida es difícil y que no puedo soportarlo. Quizás deberíamos preguntarnos en ese momento cual es el objetivo de hablarme así, de percibirme así, de sentirme así…De verdad necesitas compararte, demostrar a los demás o a ti mismo que eres valioso…No sería más fácil que te aceptaras como eres, con tus defectos y cualidades, al fin y al cabo no hay un prototipo de persona ideal, no puedes gustarle a todo el mundo y ni siquiera puedes gustarle a alguien en concreto las 24 horas.

¿Si vivieras en una isla desierta también te importaría ser exitoso, demostrar, poseer cosas, ser perfecto? Creo sinceramente que NO.

Ahora que empieza el año tenemos muchos deseos y propósitos, pero quizás sería deseable que pensáramos, ¿Que necesitamos para que se cumplan?

¡Quererte más!

  • No te juzgues ni dejes que lo hagan los demás
  • Valora tus cualidades, trabaja para mejorar tus defectos y si no lo consigues aun así, acéptate
  • Confía en ti aunque a veces te equivoques, no lo haces con mala intención
  • Hay cosas que no las has elegido tú, ¡has nacido con ellas!
  • Pregúntate si a pesar de todo lo que creas que te afecta, puedes seguir haciendo cosas valiosas
  • No te compares, si lo hicieras bien, verías que hay personas que tienen más motivos que tú para quejarse y no lo hacen
  • Si sigues machacándote solo conseguirás que cuando pasen los años te reafirmes en tu idea de que no vales nada y la vida es un asco, pero el resto del mundo seguirá igual y verá en ti lo que tú les muestres

 

PONTE EN MARCHA NO ESPERES MÁS

Jordi Sánchez

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